Johann Joseph Fux · sección 16 de 32
Ejercicio III
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Joseph, ya sabes que esta especie consiste en el contrapunto florido. Supongo que su naturaleza y modo de construcción te son conocidos por los ejemplos y explicaciones precedentes, sobre todo por el ejercicio de esta especie a tres voces. De modo que aquí no hay que añadir nada nuevo, salvo una cuarta parte, formada por semibreves, que debe entretejerse conforme a las reglas de la composición a cuatro voces. A los ejemplos.




Joseph. Veo que también aquí, como en la especie de las ligaduras, se ha dividido una u otra de las semibreves.
Aloysius. Cuando dije que las semibreves deben permanecer enteras, quiero que se entienda en función de lo posible. Sin embargo, observa que, siempre que se dio la oportunidad, esto se observó exactamente en todas partes. Te encomiendo los ejercicios restantes en los cinco modos, para que los sigas con igual empeño.
Habiendo completado ya las cinco especies y practicado cada una por separado, te animo con la mayor firmeza a practicarlas juntas. Manteniendo el mismo cantus firmus, combina, por ejemplo, mínimas, semimínimas y ligaduras. Al hacerlo, adquiriendo cada parte su propio movimiento particular, se añadirá a la composición una variedad maravillosa. Como en el ejemplo.

Con igual empeño te encomiendo completar tanto este modo como los otros cinco, variando el cantus firmus en las cuatro posiciones, de modo que ocurra en cada parte. Procurarás ahora abarcar en conjunto lo que se ha dicho por separado sobre cada especie, y observar con exactitud la función que las partes desempeñan entre sí, lo cual pienso que ya no te resulta desconocido. No es fácil expresar cuánto beneficio aportan a los estudiantes estos ejercicios debidamente realizados, puesto que apenas surgirá dificultad alguna que no te resulte ya familiar tras haber trabajado estas especies. Por ello, si deseas progresar en esta disciplina, te exhorto con el mayor empeño a dedicar no poco tiempo a practicar estas cinco especies, eligiendo siempre nuevos cantus firmi a tu criterio y pasando al menos uno o dos años perseverando en este ejercicio. No te dejes arrastrar por un afán prematuro de pasar a la composición imaginativa e inventada libremente. Seducido por su dulzura, malgastando el tiempo en vagar de aquí para allá, jamás llegarás a alcanzar un verdadero fundamento.
Joseph. Me mandas recorrer un camino áspero y muy espinoso, venerado Maestro. Pues apenas puede ser posible dedicar tanto tiempo a este trabajo fatigoso sin llegar a hastiarme.
Aloysius. Joseph, perdono tu queja y me compadezco de ti. Pero se dice que las Musas habitan un monte al que no se llega sino por un camino escarpado. No hay aprendiz de ningún oficio mecánico, por humilde que sea, que no esté obligado a un aprendizaje de al menos tres años. ¿Qué diré de la música? Supera con mucho no solo a esas artes rudas y manuales en ingenio, dificultad y abundancia de materia, sino que no es segunda a ninguna de las artes liberales. Que te estimule el beneficio futuro de tu esfuerzo. Que te atraiga la esperanza de la gloria. Que te anime la facilidad de escritura que de ello resultará, junto con la firme confianza de que lo que escribas será correcto. Hecho esto, dejando de lado por un tiempo el cantus firmus, te conduciré al conocimiento de las imitaciones y las fugas. Sin embargo, primero hay que decir que, fuera de la restricción del cantus firmus, algunas disonancias también pueden resolverse de otra manera: por ejemplo, una novena a una sexta y una décima a una tercera; una cuarta a una sexta y a una tercera, del modo escrito más abajo. Por ejemplo:


Joseph. ¿Por qué ocurren estas resoluciones fuera de un cantus firmus, y no también con un cantus firmus?
Aloysius. ¿No ves que ambas partes se mueven en la resolución, y que esto no puede ocurrir con un cantus firmus, que es inmóvil? Hay, pues, una diferencia, y es evidente que estas resoluciones no tienen lugar donde el movimiento oblicuo es indispensable. Ahora te llevaré de vuelta a la composición a dos voces, sin restricción alguna del vínculo de un cantus firmus.