Playable BooksREADING EDITIONS
Fux, Gradus ad Parnassum · Español

Johann Joseph Fux · sección 18 de 32

Ejercicio V

Lee y escucha esta sección en la edición reproducible →

Lección primera

Sobre las fugas en general

Varios autores de no poca autoridad afirman que fuga toma su nombre de fugere, huir, y fugare, poner en fuga, como si la parte precedente huyera, perseguida por la siguiente. Esto sería cierto, si no fuera porque la imitación hace lo mismo, como se ha dicho. Por ello hay que establecer otra definición que distinga la fuga de la imitación. Digo, pues: la fuga es la repetición, por una parte siguiente, de ciertas notas colocadas en una parte precedente, con atención al modo y, en su mayor parte, a los tonos enteros y semitonos. Para entender esta definición es evidentemente necesario saber qué es un modo. Por modo entiendo lo que comúnmente se llama tono. Así, cuando se dice tono primero, tono segundo, etcétera, sería mejor decir modo primero, modo segundo, etcétera, para eliminar la ambigüedad con los intervalos en las proporciones 9:8 y 10:9, que también se incluyen bajo el nombre de tono. Puesto que la materia de los modos es de las más intrincadas de todas y no fácil de comprender para un principiante, nos contentaremos aquí y ahora con explicar solo lo que basta para nuestro propósito actual, dejando su explicación completa para el final de la obra. Un modo, pues, es una serie de intervalos contenidos dentro de los límites de una octava, con los semitonos colocados en posiciones variadas y diferentes. A esto se aplica el dicho de Horacio:

Hay una medida en las cosas; existen, en fin, límites fijos,
más allá o más acá de los cuales lo recto no puede sostenerse.

Puesto que la variedad en la posición de los semitonos resulta ser séxtuple, también deben establecerse seis modos. Estos se muestran en los siguientes sistemas de octava, a saber: Re, Mi, Fa, Sol, La, Do.

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 237 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶
Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 238 · Verlo en el lector
Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 239 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Ves los semitonos en seis posiciones diferentes, contando desde la primera nota de cada modo. Esta diferencia se indica mediante las notas ennegrecidas. Cuál de estos es el primero, el segundo, el tercero, etcétera, lo pasaremos por alto por ahora, numerándolos entretanto en el orden en que aquí se colocan. Además, un modo está delimitado por los límites de la cuarta y la quinta contenidas dentro de la octava; los temas de las fugas deben regularse conforme a estos límites. Por ejemplo:

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 240 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Así, si la parte inicial hace el salto de una quinta, la parte siguiente debe hacer el salto de una cuarta, para no exceder el límite del modo o de la octava, y viceversa. Por ejemplo:

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 241 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

La imitación no está sujeta a esto; le basta con seguir los mismos grados y saltos. Por ejemplo:

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 242 · Verlo en el lector

Finalmente, la fuga no puede establecerse fuera de los intervalos que constituyen el modo, a saber, fuera del unísono, la octava y la quinta; la imitación, en cambio, como se ha dicho, puede darse en todos los intervalos.

Joseph. Creo haber entendido lo dicho hasta ahora sobre los modos, la imitación y la fuga. Ahora, te ruego, enséñame qué debe considerarse al elegir los temas y de qué manera deben establecerse y conducirse las fugas; pues he oído muy a menudo que la materia de las fugas no es conocida por todos los que profesan esta disciplina.

Aloysius. Así es; se oye hablar de ellas con más frecuencia de la que se las conoce. Para que nada de esto te quede oculto, explicaré lo que has preguntado. La demostración precedente establece que hay seis modos diferentes, y por ello cada modo debe tener su propio tema apropiado. De ahí se sigue que un tema propio del primer modo no conviene en absoluto al segundo, tercero, cuarto, quinto o sexto, por la diferente posición de los tonos enteros y semitonos que se halla en cada modo, como mostrarán los ejemplos.

Un tema propio del primer modo

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 243 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Este tema, retomado por la parte siguiente a la quinta, conserva los mismos tonos enteros y semitonos. Por ejemplo:

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 244 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Esto no puede ocurrir con este tema en ninguno de los demás modos. Examinemos el modo A, la, mi, re, que es el único que más se acerca en semejanza al modo D, la, sol, re:

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 245 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Aquí, en la penúltima nota de la parte siguiente, viene fa en lugar de mi, y se invierte la posición del tono entero y el semitono. La disposición del tema propuesto en la primera parte no puede obtenerse de otro modo sino con la ayuda de un sostenido colocado antes de la penúltima nota. Por ejemplo:

Original notation, labels, figures and analytical annotations retained without redrawing.
Fig. 246 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Esto no lo admite el género diatónico en el que ahora trabajamos; antes bien, debe abstenerse de todo sostenido y bemol en los temas, pues de otro modo nunca llegaríamos a conocer la verdadera naturaleza de los modos.