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Tchaikovsky, Guía para el estudio práctico de la armonía · Español

Pyotr Ilyich Tchaikovsky · sección 10 de 36

Capítulo VIII. Las inversiones de la tríada

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Traducción automática de la lectura en inglés. Borrador; aún sin revisión por un hablante nativo.

§ 23. El sonido fundamental de una tríada no siempre está en el bajo: puede ser sustituido por la tercera o la quinta.

Una tríada cuyo bajo no es la fundamental se llama invertida; el proceso por el que la fundamental se traslada a una voz superior se llama inversión de la tríada.

Toda tríada tiene dos inversiones:

Example 55
Fig. 58 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

La primera inversión se llama acorde de tercera y sexta, porque las voces superiores distan respectivamente una tercera y una sexta del bajo. Abreviadamente se llama acorde de sexta.

La segunda inversión se llama acorde de cuarta y sexta.

Además de la diferencia externa entre la tríada fundamental y sus inversiones, existe una diferencia interna o, podríamos decir, «espiritual». Se manifiesta en el distinto significado armónico de estas tres formas de la tríada y en sus distintas impresiones sobre el oído humano.

La tríada en estado fundamental contiene una consonancia perfecta —la quinta justa— que le aporta reposo absoluto y plenitud en sí misma. Este acorde es perfecto, un «accord parfait», como dicen los franceses. Las inversiones de la tríada, en cambio, no contienen consonancias perfectas; carecen de ese reposo y muestran tendencia a avanzar. Por ello suelen encontrarse en medio de una composición, rara vez al comienzo y nunca al final.

El manejo de las inversiones de las tríadas presentará dificultades al alumno, pero sin duda las superará con ayuda de las reglas destinadas a ello. Estas se le explicarán después, al armonizar melodías dadas.

§ 24. Hasta ahora solo hemos duplicado el sonido fundamental de la tríada en estado fundamental. Como se recordará, observamos que no solo es el procedimiento más habitual, sino también el mejor, pues parece exigirlo la naturaleza del acorde. Si distribuimos ahora las voces superiores de las inversiones del mismo modo que en estado fundamental, obtenemos estos aspectos del acorde:

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Fig. 59 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Acorde de tercera y sexta (sexta). Acorde de cuarta y sexta (cuarta y sexta). Ca.

En el acorde de sexta aparece duplicada la tercera; en el de cuarta y sexta, la quinta. Pero, como duplicar la tercera es antinatural y poco satisfactorio para el oído musical, es mejor duplicar la fundamental o la quinta en el acorde de sexta. Esto exige una disposición excepcional de las voces.

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Fig. 60 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

En disposición cerrada. En disposición abierta.

La conveniencia de duplicar uno u otro intervalo depende de la distribución de las voces en el acorde anterior o del enlace del acorde de sexta con el siguiente.

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No está en absoluto prohibido duplicar la tercera del acorde de sexta si lo justifica una buena conducción de las voces.

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Fig. 62 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Observación. Encontramos a menudo toda una serie de acordes de sexta que se suceden por grados conjuntos. En ese caso es mejor conducir dos voces paralelas al bajo y la tercera en movimiento contrario. Así obtenemos una duplicación alternada de fundamental, tercera y quinta. Si el bajo asciende, comenzamos duplicando la quinta; si desciende, la fundamental.

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Fig. 63 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Si el acorde de sexta de la tríada de dominante va seguido por la tónica, nunca debe duplicarse su tercera, pues es la sensible.

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Fig. 64 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

La quinta duplicada no suena desagradable; puede conservarse, por tanto, la disposición cerrada de las voces superiores del acorde de cuarta y sexta. La fundamental solo se duplica cuando queremos evitar octavas ocultas, que suenan especialmente mal en este acorde.

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Fig. 65 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

§ 25. El acorde de sexta se tratará ampliamente más adelante; por ahora podemos decir que aparece mucho menos que las otras formas de la tríada. Adquiere, sin embargo, gran importancia en cierta fórmula armónica conclusiva llamada cadencia.

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Fig. 66 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Nota I. Las inversiones de las tríadas se cifran según sus nombres: la primera, 6; la segunda, con las cifras 6 y 4. Nota II. El alumno debe esforzarse al máximo por evitar las progresiones prohibidas, pues solo una atención infatigable permite eliminarlas por completo. Para ello debe cambiarse frecuentemente la posición de los acordes. Si, por ejemplo, en los dos últimos compases del ejercicio 4.º se coloca la tríada sobre Sol en posición de tercera y se llevan las voces a los intervalos más próximos de los acordes siguientes, obtenemos tres quintas paralelas sucesivas:

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Fig. 67 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Evitamos estas progresiones defectuosas colocando la tríada sobre Sol en posición de quinta: _

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Fig. 68 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

Respecto de las progresiones ocultas, aunque deben evitarse si es posible, no están absolutamente prohibidas cuando las exige la conducción de las voces. Por ejemplo, las octavas ocultas de la secuencia siguiente están bastante justificadas por la repetición del motivo:

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Fig. 69 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

(Compás 5.º del ejercicio 3.º)

Sería mucho más censurable que aparecieran en el propio motivo en vez de en su repetición:

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Fig. 70 · Reproducir este ejemplo en el lector ▶

ft t — Hi ls 6 6 Al realizar estos ejercicios, el alumno encontrará numerosos pequeños obstáculos que la teoría no puede señalar; desaparecerán gradualmente conforme se esfuerce en perfeccionar su técnica.