Pyotr Ilyich Tchaikovsky · sección 24 de 36
Capítulo XXII. El pedal
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§ 62. Cuando en una pieza hemos modulado tan lejos de la tonalidad principal que una simple cadencia prolongada ya no basta para devolverle su importancia original, empleamos el llamado punto de órgano o pedal *).
Esta forma armónica no es sino un desarrollo de la cadencia ordinaria del primer grupo. Esta da sensación conclusiva porque consta de los tres acordes más importantes de la tonalidad (tónica, subdominante y dominante), agotando así sus posibilidades. Pero, como dijimos, no basta para restablecer plenamente la tonalidad principal después de numerosas modulaciones. Para conseguirlo debemos prolongar las últimas notas del bajo de la cadencia ordinaria y construir sobre ellas diversas armonías de la tonalidad principal ausentes de la cadencia, o incluso armonías de tonalidades inmediatamente vecinas. La cadencia propiamente dicha sigue constando de dominante y tónica, pero estos acordes que no concuerdan con la nota del bajo intensifican mucho su efecto.
Puede construirse, pues, un pedal
1) sobre la dominante.
§ 63. En el pedal sobre la dominante pueden aparecer, además de las armonías de la tonalidad principal, modulaciones a la dominante, a la dominante de la dominante —equivalente al segundo grado y generalmente en menor— y a la subdominante. Como simple prolongación de la cadencia ordinaria, debe introducirse mediante el acorde de cuarta y sexta de la tríada de tónica y terminar con la tríada del grado 5.º o el acorde de séptima de dominante.

En menor el pedal es más raro. Contiene más modulaciones y suele terminar con la tríada mayor. Las modulaciones permitidas se determinan igual que en mayor, salvo que la tonalidad de la dominante se toma mayor y la de la subdominante, menor.
*) El pedal del órgano es un mecanismo para producir los sonidos más graves y consta de una especie de teclado que se toca con los pies.

Como el bajo del pedal permanece inmóvil, en la escritura a cuatro voces solo quedan tres para los acordes. El tenor no debe, sin embargo, asumir el carácter de bajo, sino conservar el movimiento tranquilo de una voz interna.
En las tríadas es preferible omitir la quinta.
§ 64. En el pedal sobre la tónica podemos modular a la dominante (generalmente en menor), a la subdominante o a la subdominante de la subdominante, es decir, a la tonalidad situada un tono por debajo de la principal.

En menor las modulaciones son las mismas, salvo que la subdominante suele tomarse menor.

El pedal sobre la dominante suele ir seguido por otro sobre la tónica.

Nota. El cifrado de las formaciones armónicas que surgen durante un pedal es tan complicado que solo se realiza excepcionalmente. En el bajo cifrado de partituras antiguas encontramos a menudo una sola nota de pedal, bajo la que se escribe «tasto solo».
El pedal sobre la tónica termina a menudo en la llamada cadencia plagal o eclesiástica, formada por la tríada de subdominante seguida de la tónica.

Ejercicios. Practíquese la construcción de pedales, especialmente en mayor. Escríbanse también modulaciones indirectas que terminen con pedales sobre dominante y tónica.
§ 65. Aunque el pedal procede de la cadencia prolongada y suele aparecer al final de una composición, también se encuentra al comienzo o en medio. En la mayoría de estos casos se construye sobre la tónica y dura poco.

Los acordes primero y último de estos pedales deben concordar con el bajo.
§ 66. El punto de órgano o pedal pertenece propiamente, como indica su nombre, al bajo; encontramos, sin embargo, una formación armónica semejante en las voces superiores, construida también sobre un sonido prolongado y llamada pedal. En las otras voces pueden aparecer acordes que no concuerden con ese sonido, pero solo si su conducción es fluida y por grados conjuntos. Los acordes primero y último deben concordar con la nota prolongada.

§ 67. Finalmente, existe el pedal construido sobre tónica y dominante a la vez, muy usado en piezas de carácter pastoral.

Solo queremos dar a conocer al alumno los pedales de los §§ 66 y 67; no debe intentar usarlos en sus ejercicios. El primero exige más experiencia y habilidad en la conducción de voces de la esperable en un principiante; el segundo solo aparece en composiciones operísticas y sinfónicas.
Formas armónicas accidentales.
§ 68. Además de las combinaciones armónicas reconocidas, aparecen en música combinaciones que no pueden llamarse acordes, pues sus sonidos no se superponen sistemáticamente, sino que surgen accidentalmente del movimiento melódico de las voces, sin alterar el verdadero carácter de la armonía.
Estas desviaciones melódicas respecto de los intervalos del acorde surgen cuando determinados sonidos de este no entran simultáneamente, como en los retardos y anticipaciones, o cuando aparecen sonidos ajenos al acorde: notas de paso y bordaduras.