Pyotr Ilyich Tchaikovsky · sección 25 de 36
Capítulo XXIII. Retardos
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69. Un retardo es la formación armónica que surge cuando no todas las voces de un acorde entran simultáneamente: una o varias entran después (se retardan), causando disonancias que resuelven en el propio acorde.
Puede haber retardos en cualquiera de las cuatro voces, donde la voz en cuestión ascienda o descienda un grado. Tenemos, pues,
I. Retardos descendentes. II. Retardos ascendentes.
§ 70. El retardo descendente aparece donde la voz baja un grado, que puede ser una segunda mayor o menor. Debe prepararse y resolverse. Prepararlo significa que la nota del retardo debe figurar en la misma voz del acorde anterior. Su resolución, por ser disonancia, consiste en hacerla descender un grado.
Por consiguiente, el retardo cae invariablemente en tiempo acentuado y su resolución en el relativamente no acentuado.

En compás ternario, la resolución cae en el segundo tiempo no acentuado, salvo cuando entra en él un nuevo acorde.

§ 71. Si la nota en que debe resolver el retardo ya está en una de las tres voces superiores, no puede haber retardo. El oído tolera su disonancia solo cuando resuelve en un sonido que exige claramente y que aún no está presente en el acorde. Esta regla no se aplica al bajo, pues la presencia allí del sonido de resolución no impide resolver el retardo.

En casos raros, esta excepción también puede darse en el tenor. Un retardo en la voz superior de un acorde de sexta puede, por ejemplo, resolver en un sonido ya presente en el tenor si representa la duplicación de la fundamental o de la quinta y si ambas voces están separadas por una novena, no por una segunda.

§ 72. En el propio bajo los retardos son más raros, pues en las tríadas en estado fundamental y en los acordes de cuarta y sexta el bajo casi siempre está duplicado en una voz superior, impidiendo cumplir la regla anterior.

Por tanto, los retardos en el bajo solo pueden aparecer en los raros casos en que su nota no está duplicada.

Un retardo en el bajo suena muy bien si esta voz tiene la tercera del acorde (grado 7.º de la escala).

Pero si la conducción exige duplicar la tercera de ese acorde, naturalmente se prohíbe el retardo en el bajo.

El retardo en el bajo aparece frecuentemente en el acorde de séptima de dominante en estado fundamental y en sus dos primeras inversiones; en el acorde de segunda, en cambio, pierde su carácter disonante, pues el propio retardo lo transforma en la tríada de dominante *).

En los demás acordes de séptima, salvo los de los grados 2.º y 7.º, el retardo en el bajo suena muy áspero y es infrecuente.
§ 73. También pueden aparecer retardos en dos o tres voces simultáneamente.

*) El retardo de la séptima no produce efecto de retardo en ningún caso, ni siquiera en otra voz.
Los retardos marcados con cruces producen el tipo de acordes de cuarta y sexta del que hablamos en el § 47, apartado 4.
Solo se permiten retardos simultáneos en dos voces cuando estas avanzan en terceras o sextas paralelas. Las cuartas paralelas, sin una tercera voz que las acompañe en movimiento paralelo, suenan casi tan desagradables como las quintas paralelas.


Nota. Antes de resolver los ejercicios siguientes, unas palabras sobre el cifrado de los retardos. En las tríadas en estado fundamental basta indicar mediante cifras la voz que contiene el retardo, aunque no estaría de más una indicación más detallada.

En las inversiones de tríadas y en los acordes de séptima deben indicarse claramente tanto el retardo como el propio acorde.

Retardos en dos y tres voces:

Los retardos del bajo pueden cifrarse de dos maneras: a) se indican todos los intervalos resultantes del retardo y se coloca una línea horizontal bajo la nota del bajo de la resolución; b) bajo el acorde de resolución se escriben sus cifras correspondientes y bajo el retardo, líneas oblicuas.



§ 75. 2) El retardo ascendente es menos natural. El oído, por lo general, solo tolera una disonancia cuando desciende a una consonancia. Por ello los retardos ascendentes son poco frecuentes y solo rara vez realzan la belleza de la armonía.
El retardo ascendente se emplea principalmente donde la sensible pasa a la tónica.

De hecho, el retardo ascendente suena mejor cuando la voz avanza una segunda menor.

En el bajo es sumamente raro y solo aparece cuando su nota no está duplicada en una voz superior.

§ 76. Combinar ambos tipos de retardo en un mismo acorde produce a veces un efecto muy agradable.


*) En estos casos ninguno de los dos retardos podría aparecer por separado (véase la regla del § 71).

§ 77. Hay varias excepciones a la regla de preparación y resolución de los retardos:

En a), la preparación del retardo, aunque en la misma octava, corresponde a otra voz; en b), no aparece en la misma voz ni octava; en c), no hay preparación, pues el retardo constituye el primer acorde de una pieza; en d), parece entrar sin preparación, pero no es así: en el compás anterior al silencio, la nota del retardo está en la misma voz y octava.
En la resolución de los retardos pueden darse las excepciones siguientes:
1) Entre retardo y resolución se interponen una o más notas del acorde (notas armónicas).

En d), la nota retardada se repite después de las notas armónicas antes de resolver. 2) El retardo resuelve por salto en una nota distinta de la exigida por la regla; por ejemplo:

3) Mientras el retardo resuelve correctamente, las otras voces forman un acorde nuevo.

El alumno debe tener presentes estas formas excepcionales de retardo e incluso usarlas en sus ejercicios cuando se lo sugieran su imaginación o instinto musical.
Son superfluos los ejercicios especiales para estos retardos.