Pasquale Bona · sección 3 de 4
Observaciones preliminares
Lee y escucha esta sección en la edición reproducible →Antes de comenzar a leer la primera parte de este método, el alumno debe conocer los principios elementales de la música y, sobre todo, las distintas figuras y silencios y sus valores relativos, el compás de cuatro por cuatro y el efecto del puntillo y de la ligadura. Para la segunda parte es indispensable conocer los distintos compases, las escalas y las diferentes agrupaciones de notas y sus valores. La tercera parte se dedica al estudio de todo lo relativo a las ligaduras de prolongación, los adornos, etc., etc.
La articulación rítmica consiste en pronunciar el nombre de cada nota exactamente como si se leyeran palabras, con la diferencia de que la voz debe sostener la palabra durante el tiempo indicado por la nota nombrada; si esta tiene un valor mayor que una negra, se debe repetir la vocal de manera ligada y sostenida tantas veces como negras contenga el valor de la nota que se ha de emitir. Para facilitar el movimiento de la lengua en grupos de dos, tres, cuatro o más notas, sus distintos nombres deben pronunciarse con fluidez, pero ligados, como si se leyera una palabra de varias sílabas, dando una inflexión especial a los nombres de las notas que recaen en los tiempos fuertes.
En cuanto a los silencios, un silencio con valor de negra se indica con la palabra «Uno»; uno de dos negras, con «Uno», «Dos», y así sucesivamente, comenzando siempre de nuevo por «Uno» cuando una nota interrumpa el silencio o este aparezca en cualquier otro tiempo.*) También se usa la palabra «Uno» para distinguir los silencios de corchea entre las notas. Los tiempos se marcan con la mano.
*) Lo que aquí se ha dicho sobre los silencios no debe ponerse en práctica hasta que el alumno haya aprendido el ejercicio; por esta razón, se debe guardar silencio durante todo el valor de los silencios que aparezcan.