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Fux, Gradus ad Parnassum · Español

Johann Joseph Fux · sección 25 de 32

Sobre las figuras de variación y de anticipación

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La variación no es otra cosa que una disminución irregular. Se distingue de la disminución regular en que esta última solo tiene lugar en notas que avanzan por salto de tercera. Por ejemplo:

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La primera, es decir, la variación, se da en notas que avanzan por grado. Por ejemplo:

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Este ejemplo demuestra claramente que la variación se aparta de las reglas comunes del contrapunto, porque se procede por salto de una consonancia a una disonancia y de nuevo de una disonancia a una disonancia. Esto ciertamente no se admite en el contrapunto, pero sí se permite en la composición común. He aquí más ejemplos de variación.

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Variaciones de este tipo, y otras no muy distintas que no alteran la sustancia, pueden ser válidas en la composición común. También son de este tipo las siguientes. Por ejemplo:

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La figura de anticipación se produce cuando la mitad del valor de la nota precedente se le quita y se añade a la siguiente. Por ejemplo:

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Basten estos pocos ejemplos. Tampoco es necesario hoy que el compositor inserte variaciones, pues los intérpretes ya suministran de sobra, y más que suficientes, hasta el punto de oírlas con náusea, de modo que parecen más personas haciendo gárgaras que cantando.

Joseph. ¿De dónde tomaron su origen tales variaciones y desviaciones de las reglas del contrapunto?

Aloysius. Por lo que se acaba de decir resulta evidente que los cantantes fueron sus autores. Insatisfechos con las disminuciones regulares y ávidos de exhibir la flexibilidad de su voz, inventaron variaciones de este tipo. Ojalá este deseo de variar se hubiera mantenido dentro de los límites de la moderación, de modo que los músicos en verdad variaran sin alterar la sustancia. ¡Cuán afortunados serían los compositores! Pero, ay dolor, este insaciable apetito y audacia de variar ha llegado a tal punto que no solo se invierte la sustancia de la armonía —considerada con tanto cuidado y con tanto sudor—, sino que el propio compositor tiene dificultad en reconocer su propia composición. Aún más dignos de censura o de burla son aquellos músicos que, aunque no dotados de ningún talento, movidos sin embargo por la misma desmesura de variar, retuercen la boca en mil formas, de modo que ni los gestos de Roscio son tan variados, y en lugar de una sola se oyen a la vez los sonidos de cinco vocales. Es más, esta perversidad ha llegado a tal exceso que se glorían en competir a ver quién, haciendo rodar así las notas, se lleva la palma sin que ni la música ni el texto puedan percibirse. Pero ¿quién puede oponerse a la corriente? Es vicio de los tiempos y de las costumbres que todo lo bien instituido al principio, con el paso del tiempo, se deslice hacia peor.

Joseph. Aunque, hallándome todavía en mi aprendizaje, no me corresponde juzgar este asunto, con todo me atrevería a afirmar que semejante destrucción de la armonía nunca me ha agradado. Mientras tanto, creo haber entendido suficientemente qué son las variaciones y de qué manera deben hacerse. Resta ahora hablar de los modos transpuestos y de las fugas irregulares.

Aloysius. Un entendimiento completo de los modos naturales debe preceder primero al conocimiento de los modos transpuestos. Puesto que arriba, al tratar de las fugas simples, apenas toqué esta materia de modo somero, ahora emprenderé tratarla con mayor amplitud, en la medida en que parezca suficiente.