Playable BooksREADING EDITIONS
Schoenberg, Tratado de armonía · Español

Arnold Schoenberg · sección 21 de 66

Tríadas diatónicas en menor

Lee y escucha esta sección en la edición reproducible →
41.
Fig. 72 · Verlo en el lector

El Ejemplo 41 muestra las tríadas posibles en menor. Como las notas elevadas participan naturalmente en la formación de acordes, hay seis más, y su colocación, modo y composición también difieren sustancialmente de las de mayor. El grado I es un acorde menor. En II hay un acorde disminuido y uno menor; en III, un acorde mayor y otro cuya forma es nueva para nosotros. Es la llamada tríada aumentada, que se tratará aparte. Consta de dos terceras mayores que suman una quinta aumentada. La quinta aumentada no aparece entre los primeros armónicos y es, por tanto, una disonancia. En IV hay acordes menor y mayor, como en V. En VI hay tríadas mayor y disminuida, como en VII. Para el enlace se aplica lo siguiente: al principio volvemos a elegir solo acordes que comparten nexo armónico, de modo que podemos usar nuestra tabla anterior. Los acordes que no contienen ninguna nota elevada no presentan dificultad al enlazarse entre sí. Aquí las relaciones no difieren de las de la tonalidad relativa mayor. Naturalmente, los acordes disminuidos que surgen aquí se tratan como antes. Así, la tríada sobre II, Si–Re–Fa, idéntica a VII en mayor, se prepara mediante IV, Re–Fa–La, y VI, Fa–La–Do, y resuelve en V, Mi–Sol–Si. También puede resolver en V, Mi–Sol♯–Si, como se mostrará después. Pero cuando estas tríadas se enlazan con acordes que contienen notas elevadas, o cuando estos últimos se enlazan entre sí, deben observarse las instrucciones relativas a los puntos de giro. Naturalmente, resultan algunas dificultades y varios enlaces aún no son posibles.

El alumno trabajará de nuevo mediante las preguntas. Para atender a las nuevas condiciones impuestas por las leyes de los puntos de giro, la segunda pregunta dice ahora:
2. ¿Qué disonancia o disonancias, o puntos de giro —notas con un camino prescrito—, deben considerarse?

42.
Fig. 73 · Verlo en el lector

El Ejemplo 42 muestra enlaces del grado I con los grados no elevados admisibles*), todos los cuales pueden realizarse con fluidez. El alumno puede trabajar los demás grados no elevados según el mismo modelo, al principio de nuevo solo en estado fundamental.

*) Los términos «grados elevados» y «no elevados» son incorrectos en dos sentidos. 1. Las notas solo se elevan en nuestra notación, mediante un sostenido o becuadro; por lo demás, no se elevan, sino que se sustituyen por otras más altas. Puede hablarse de elevación en la progresión cromática, y por tanto el término también debería evitarse con las dominantes secundarias. 2. En cualquier caso, los grados no se elevan: simplemente usan notas elevadas, o las han sustituido por tales notas. Quizá la formulación correcta y completa fuera «grado x con tercera mayor, quinta justa o aumentada», pero es muy larga. También podría decirse «grado x hacia arriba» o «ascendente» cuando se usan notas de la escala ascendente, y «descendente». Pero prefiero «elevado» y «no elevado», porque son gráficos y breves, y no más incorrectos que «alterado», «alterado hacia abajo» y «alterado hacia arriba»; pues «alterado» debería asimismo traducirse presumiblemente como «intercambiado», no, como supone el uso musical, «cambiado».

43.
Fig. 74 · Verlo en el lector

El Ejemplo 43 intenta enlaces que implican acordes con sexta o séptima nota elevadas. Por ahora se omite el enlace de I con la tríada aumentada, III. El enlace con IV elevado funciona bastante bien, pero está ligado a una continuación específica: por ahora, a IV solo puede seguirle II elevado. El enlace con V elevado se realiza con fluidez. El enlace con VI elevado, sin embargo, es actualmente inutilizable: VI es una tríada disminuida y tendría que resolver mediante un salto de cuarta en la fundamental, pero el Fa sostenido del bajo debe pasar a Sol sostenido, el segundo punto de giro, y por tanto no puede alejarse por salto.

44. 1., 2., 3. Diminished fifth.
Fig. 75 · Verlo en el lector

El Ejemplo 44 muestra el enlace de II, una tríada disminuida, con V, preparado una vez por IV y otra por VI. ¡Preparar y resolver!

El Ejemplo 44, núm. 3, muestra II elevado enlazado con IV. Esto sería posible, pero no útil: como se verá después, a IV solo podría seguirle de nuevo II, y II solo podría estar precedido por IV, como muestran los demás ejemplos. El ejemplo diría, por tanto, IV–II–IV–II, sin duda una repetición superflua. II elevado se enlaza sin dificultad con V elevado. II con VI queda excluido porque hubo que excluir VI, y II con VII porque también VII, como se mostrará, es actualmente inutilizable.

III no elevado no puede, naturalmente, enlazarse con acordes que contengan Fa sostenido o Sol sostenido. Con el único grado admisible si se desatendiera la ley del tercer punto de giro —lo que no se permite—, es decir, VI, quizá podría realizarse el enlace evitando Sol–Fa sostenido mediante un salto de Sol a Do. Pero entonces Do, la quinta disminuida, quedaría sin preparar; y aun aceptándolo, quedarían los dos Fa sostenido, ambos obligados a pasar a Sol sostenido. Incluso sin duplicar Fa sostenido, seguiría habiendo Fa sostenido en el bajo. Por ahora omitimos la tríada aumentada sobre III; se considerará en otro contexto.

45.
Fig. 76 · Verlo en el lector

Como III y VII elevados están excluidos, IV no elevado solo podría enlazarse con tríadas elevadas mediante V; pero también eso queda excluido por ahora porque no hay nexo armónico. Está claro que no puede enlazarse con II o VI elevados, pues Fa no debe pasar a Fa sostenido; y la llamada ley de la falsa relación prohibía que otra voz pasara a Fa sostenido.

Esta ley dice: la elevación o el descenso cromático de una nota debe ocurrir en la misma voz que antes contenía su forma no elevada o no descendida. Si Fa sostenido aparece en el segundo acorde después de Fa en el primero, la voz que tenía Fa debe aportar Fa sostenido. Así, si la contralto tenía Fa, el tenor no debería aportar Fa sostenido en el acorde siguiente. Yo no aplicaría esta ley con pleno rigor, pues la práctica la contradice demasiado a menudo. Antiguamente incluso prevalecía la ley opuesta, que exigía que la elevación cromática nunca se mostrara dentro de una misma voz: otra voz debía aportar Fa sostenido después de haber aparecido Fa. Ninguna de las dos leyes es una ley de belleza; son dos intentos distintos de superar dificultades de afinación. Cantar afinado un semitono cromático no es del todo fácil. Preferiría seguir la primera versión, pues la progresión cromática suele producir una buena línea melódica. Nuestras instrucciones sobre los puntos de giro regulan automáticamente y de otro modo el tratamiento de estas notas; por tanto, la progresión cromática queda excluida por ahora.

46.
Fig. 77 · Verlo en el lector

IV elevado se enlaza con fluidez con II elevado, pero no con II no elevado. No puede enlazarse con VI elevado, una tríada disminuida, porque hay que preparar la quinta disminuida Do de ese acorde. También queda excluido el enlace con la tríada disminuida sobre VII, Sol♯–Si–Re, porque ese acorde todavía no es utilizable; se considerará aparte después. El enlace con I también es imposible, pues Fa sostenido tendría que pasar a Sol sostenido.

47.
Fig. 78 · Verlo en el lector

V no elevado no puede enlazarse con acordes que contengan Fa sostenido o Sol sostenido por la misma razón dada antes para IV no elevado. V elevado, en cambio, se enlaza fácilmente con I; los enlaces con II elevado o no elevado y con VII deben excluirse. II elevado falla porque Sol sostenido no puede pasar a Fa sostenido; II no elevado es una tríada disminuida cuya quinta disminuida Fa debe prepararse. Por ahora se omite el enlace con III.

48. 1., 2.
Fig. 79 · Verlo en el lector

VI no elevado no puede enlazarse con acordes que contengan Fa sostenido o, al menos por ahora, Sol sostenido. La tríada disminuida Fa♯–La–Do sobre VI es completamente inutilizable por el momento: Fa sostenido tendría que pasar a Sol sostenido, mientras que la tríada disminuida requiere un movimiento de cuarta en la fundamental.

Ahora deben planearse de nuevo pasajes breves. En general, los grados elevados deberían usarse con menor frecuencia que los no elevados. Un ejemplo que contenga varios de cada clase debe ser necesariamente relativamente largo, pues casi siempre hacen falta varios acordes para pasar de una región a la otra. En general es natural usar los grados elevados principalmente cerca del cierre, pues para eso existen en realidad. Una sucesión de acordes elevados debe conducir siempre a I; colocarla en medio produciría repetición. Además, por ahora los grados elevados solo pueden introducirse después de I o II. El alumno debería colocar V antes del acorde final, siempre como acorde elevado, la dominante. Los grados elevados se indican en el bajo cifrado colocando un sostenido o becuadro junto al número que designa el intervalo elevado: por ejemplo, 3♯, 5♯, etcétera, o en Do menor, 3♮, 5♮.

49. 1., 2.
Fig. 80 · Verlo en el lector

El Ejemplo 49, núm. 1, utiliza solo acordes no elevados salvo el V de cierre. En el núm. 2, todos los acordes, excepto las dos apariciones de I, son elevados. Ningún ejemplo podría haber sido mucho más largo salvo que se quisiera continuar después de I. El núm. 1 quizá podría ampliarse después de II mediante V no elevado; pero entonces haría falta otra sucesión para llegar al cierre: por ejemplo, II, V, III, VI, II, V, I, que, como puede verse, se parece casi enteramente a la sucesión anterior y difícilmente sería favorable. Sí sería admisible, sin embargo, cerrar de una manera completamente distinta colocando I inmediatamente después de VI. El alumno nunca debe cerrar después de III, pues contiene Sol, que no puede pasar a La, y precisamente introdujimos la sensible Sol sostenido para cerrar. IV–I también sería posible. Pero el alumno solo puede usar este cierre, como VI–I, si de otro modo el ejemplo se alargaría demasiado: solo entonces. Por lo demás, siempre debería buscarse V como penúltimo acorde. En general, estos medios no permiten ni muchos ejemplos ni muy variados; por tanto, el alumno debería practicar los pocos que resulten en tantas tonalidades como sea posible.

50.
Fig. 81 · Verlo en el lector
51.
Fig. 82 · Verlo en el lector
52. !!
Fig. 83 · Verlo en el lector
53. a)
Fig. 84 · Verlo en el lector
54.
Fig. 85 · Verlo en el lector
55.
Fig. 86 · Verlo en el lector