Pyotr Ilyich Tchaikovsky · sección 5 de 36
Capítulo III. Enlace de tríadas sin relación externa
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§ 12. En el capítulo anterior hablamos de la belleza de las armonías enlazadas por sonidos comunes. Esta absoluta perfección del enlace de acordes no excluye, sin embargo, ciertos enlaces que, aunque quizá menos agradables, nos satisfacen precisamente por su aspereza o rudeza. Podemos comprenderlo si consideramos el fin de la música: representar las muy diversas emociones del alma, que no siempre pueden expresarse por medios dulces y apacibles. Por esta razón, la armonía admite también enlaces de acordes sin relación externa, aunque puedan tener una relación interna (§ 5).
§ 13. Al enlazar dos acordes sin relación externa, ¿no deberíamos elegir también las posiciones que permitan una conducción melodiosa y fluida de las voces? Para evitar saltos, ¿no deberíamos llevar cada voz al intervalo más próximo, una segunda arriba o abajo? Por ejemplo, así:

Antes de responder, veamos qué tipos de movimiento de las voces existen. Distinguimos los tres siguientes:
1) Movimiento paralelo (motus rectus), en el que dos voces avanzan en la misma dirección, ascendente o descendente.

2) Movimiento oblicuo (motus obliquus), en el que una voz permanece inmóvil mientras la otra avanza:

3) Movimiento contrario (motus contrarius): una voz asciende y la otra desciende.

Todos estos movimientos son admisibles en cualquier sucesión de armonías. Obsérvense, sin embargo, los llamados paralelismos del motus rectus: progresiones en las que las dos voces se mueven no solo en la misma dirección, sino también conservando el mismo intervalo; por ejemplo, cuando dos voces ascienden o descienden en segundas o cuartas.

Algunos de estos paralelismos son muy eufónicos y, por tanto, enteramente permisibles, como los otros movimientos. Otros deben evitarse, en parte porque no satisfacen al oído musical y en parte porque contrarrestan el movimiento independiente de las voces. Entre estas progresiones prohibidas están las quintas y octavas paralelas.

Observación. Para comprender claramente la prohibición de quintas y octavas paralelas, debe recordarse que no tratamos la armonización en masa de la composición orquestal o pianística, sino 4 voces separadas e independientes que no permiten amplias duplicaciones. Si se pregunta si solo están prohibidas las octavas y quintas paralelas y se permiten los intervalos disonantes paralelos, podemos añadir que por ahora solo conocemos combinaciones de sonidos en las que tales progresiones no ocurren. Quede dicho, pues, de una vez por todas: en armonía están prohibidas las progresiones de quintas y octavas paralelas.
Solo ahora podemos responder la pregunta planteada al principio de este párrafo.
Si queremos enlazar dos tríadas sin relación externa, no podemos llevar todas las voces una segunda arriba o abajo, pues surgirían quintas y octavas paralelas.

Para evitar este error debemos emplear movimiento contrario, pero sin grandes saltos.
El error no se corrige en absoluto si sustituimos el paso de segunda por un salto de séptima en dirección opuesta (movimiento contrario), pues las quintas y octavas permanecen en realidad.

Además, obtenemos un salto de séptima muy poco melódico en el bajo.
Dejaremos, pues, que el bajo conserve su paso melódico de segunda y, mediante movimiento contrario, llevaremos cada una de las otras voces al intervalo más próximo del acorde siguiente.

Ya hemos aprendido a enlazar, dentro de sus propios límites, todos los acordes consonantes de la escala mayor en todas las posiciones. Además de realizar los ejercicios escritos siguientes, aconsejamos al alumno formar en el piano toda clase de combinaciones de acordes en todas las tonalidades para dominarlas más profundamente.