Un acorde es la sonoridad simultánea de tres, cuatro o cinco notas distintas que están superpuestas, o pueden superponerse, por terceras. Por ejemplo, las notas
no forman un acorde; al sonar juntas constituyen únicamente una combinación ocasional (ensemble occasionnel).
Puesto que un acorde se construye mediante terceras superpuestas, sus notas se encuentran, evidentemente, a distancia de tercera, quinta, séptima o novena sobre la nota más grave, o bajo. Forman así la disposición directa, de donde procede el nombre de acorde directo o fundamental (estado fundamental).
Si, además de los intervalos recién mencionados (tercera, quinta, séptima), encontramos una cuarta, una segunda o una sexta sobre el bajo, la nueva agrupación de notas se denomina inversión.
Toda sonoridad simultánea de más de cinco notas se considera una combinación ocasional.
Un acorde que contiene un intervalo disonante (un acorde disonante) exige pasar a una consonancia o a un acorde consonante; este paso se denomina resolución.
Una sucesión es una serie de dos o más acordes. La armonía es, por tanto, el estudio del enlace de los acordes, de las combinaciones ocasionales de notas y de su empleo en la composición musical.