Cuando el cuarteto de cuerda orquestal habitual (Vlns. I, Vlns. II, violas, violonchelos, contrabajos) no emplea el arco, sino que pulsa las cuerdas con el dedo, se convierte, a mi juicio, en un grupo nuevo e independiente con un timbre particular. Asociado al arpa, que produce el sonido de manera semejante, lo considero por separado bajo el epígrafe de cuerdas pulsadas.
Nota. En este grupo pueden incluirse la guitarra, la cítara y la balalaica; instrumentos pulsados con una pluma, como la domra,[9] la mandolina, etc.; todos ellos pueden utilizarse en una orquesta, pero quedan fuera del alcance del presente libro.