Tratar las voces solistas de manera polifónico-armónica es el mejor método para preservar su carácter individual en los conjuntos. Rara vez se encuentra una distribución totalmente armónica o totalmente polifónica. El primer procedimiento, muy utilizado en la escritura coral, simplifica demasiado el movimiento de las voces y elimina su carácter melódico; el segundo resulta fatigoso y algo perturbador para el oído.
Por regla general, las voces se disponen según la ley del registro normal. El cruce de voces es raro y solo debe realizarse para destacar la melodía de las voces que ascienden por encima de las contiguas en registro, por ejemplo, el tenor sobre la contralto, la mezzosoprano sobre la soprano, etc.